En Atlas, Westberg propone un nuevo idioma para la pintura de naturaleza muerta y el plein-airismo, que no se limita estrictamente a la disposición, el esplendor o la captura del aura del sujeto. En cada pintura, un contenedor de experiencias se conduce hacia un suave abismo de abstracción. Detrás de las cortinas de la fisicalidad, Westberg enfatiza la materia como un fluido energético que mantiene encendida la luz de la psique. Las imágenes aquí son similares a buscar a tientas el resplandor de un teléfono móvil para leer el texto de un menú, donde los patrones se repiten a través de los ejes de sus planos, de manera similar a cómo los colgantes de Tiffany flotan sobre los tantos puestos de restaurantes vintage.
Fuente: Contemporary Art Daily |